sábado, 25 de junio de 2016

Manejo de los pólipos de la vesícula biliar

Los pólipos vesiculares se definen como proyecciones sésiles de la pared de la vesícula biliar en su luz. Por lo general son un hallazgo incidental en los estudios ecográficos (3-7% de todas las ecografías abdominales y 2-12% de todas las colecistectomías). A diferencia de los cálculos biliares, los pólipos vesiculares no se asociaron significativamente con el sexo femenino, la obesidad o la multiparidad.  Existe cierta superposición en cuanto a la forma de presentación de los pólipos benignos y malignos. 

 
Protocolo de imagen

Los pacientes deben ayunar durante unas seis horas para permitir la distensión de la vesícula biliar. Por lo general, se utiliza un transductor convex de frecuencia relativamente baja (2-5 MHz). El protocolo debe incluir imágenes multiplanares en escala de grises, así como Doppler color y espectral de las lesiones detectadas (6). Las lesiones deben ser observadas en más de una posición (por ejemplo, en decúbito supino y decúbito lateral izquierdo) para evitar confundir las bolas móviles de barro biliar sean confundidas con pólipos. Es importante tener en cuenta el tamaño y la forma (pediculados o sésiles) de una lesión polipoide y la presencia de cálculos biliares, que aumentan la probabilidad de que el pólipo es una lesión neoplásica. Otras conclusiones a tener en cuenta incluyen el engrosamiento de la vesícula biliar en la pared adyacente a la lesión polipoide, la presencia de múltiples pólipos, estenosis biliares y masas hepaticas. La presencia del artefacto de centelleo puede ayudar a diagnosticar adenomiomatosis. Se debe comparar el tamaño del pólipo con el observado en estudios anterior, en caso de disponer de ellos. Cuando sea posible, se puede usar ecopotenciar, siendo en muchas ocasiones un discriminador útil entre pólipos benignos y malignos.

Algoritmo de manejo

Aunqueel aspecto de los pólipos vesiculares pueden, a veces, indicar un diagnóstico específico, existe un alto grado de solapamiento en las apariencias de las lesiones benignas y las potencialmente malignas. Según la revisión de la literatura, la gestión de los pólipos de la vesícula biliar se basa principalmente en el tamaño de la lesión. Dos grandes series confirmó que un tamaño mayor que 10 mm es el mejor indicador de malignidad y garantiza la colecistectomía. Hay controversia sobre el riesgo de malignidad en los pólipos que miden 6-10 mm. Algunos estudios han informado de que este riesgo es cercano a cero en el seguimiento a largo plazo con ultrasonidos. En series de colecistectomía, de los pólipos que medían de 6-10 mm en la ecografía preoperatoria, el 7% fueron malignos. En general, los pólipos de este tamaño observados incidentalmente pueden ser controlados ecográficamente en lugar de recurrir a la cirugía. La frecuencia y la duración de exámenes de seguimiento no se ha establecido. Según la recomendación de los autores de este artículo, es razonable controlarlos a los 6 y 12 meses y, si son estables, se puede establecer controles anuales. Durante el seguimiento, un aumento en tamaño a más de 10 mm o de la aparición de síntomas biliares pueden indicar una necesidad de cirugía. La gestión de los pólipos que miden 5 mm o menos tampoco está claramente establecida. Un estudio informó que el 24% de los pólipos menores de 5-mm no fueron vistos en el seguimiento ecográfico posterior. Es probable que un número considerable de las lesiones polipoides de este tamaño sean litiasis adheridas o bolas de barro biliar. Un amplio estudio reciente sugiere que los pólipos de este tamaño no tienen potencial maligno y pueden ser ignorados. Según la experiencia de los autores, no es necesario dar seguimiento a los pacientes con pólipos pedunculados de menos de 5 mm. Otros factores a considerar en el seguimiento de estos pólipos, puesto que sugieren indicación quirúrgica, son la presencia concomitante de cálculos biliares, la edad mayor de 50 años, la presencia de una base ancha del pólipo y el engrosamiento de la pared de la vesícula biliar focal de más de 3 mm. Además, los pacientes con colangitis esclerosante primaria deben ser considerados para la colecistectomía si se identifica un pólipo vesicular , sea cual sea su tamaño. 

Fuente:  Mellnick VM, Menias CO, Sandrasegaran K, Hara AK, Kielar AZ, Brunt EM, et al. Polypoid Lesions of the Gallbladder: Disease Spectrum with Pathologic Correlation. Radiographics. 2015;35:1316. 

domingo, 5 de junio de 2016

Variantes anatómicas de la vesícula biliar



Fuente: Herrerías Gutiérrez JM,Díaz Belmont A, Jiménez Sáenz M. Tratado de hepatología. Sevilla: Universidad de Sevilla, 1996, 1086 pgs.

miércoles, 1 de junio de 2016

Síndrome de fricción femoropatelar

La enfermedad patelofemoral se caracteriza comúnmente por dos síntomas: dolor patelofemoral e inestabilidad patelofermoral. En función de la clínica y de los hallazgos de imagen, la podemos clasificar en:
  • Inestabilidad patelar objetiva: definida por la presencia de al menos un episodio de luxación patelar o su secuela radiológica y al menos una anomalía anatómica predisponente (patela alta, displasia, etc).
  • Inestabilidad patelar potencial: caracterizada por la presencia de dolor patelar y/o inestabilidad sin historia de luxación patelar y las anomalías anatómicas descritas para la inestabilidad patelar objetiva.
  • Síndrome de dolor patelar: no hay anomalías anatómicas en pruebas de imagen. Los síntomas que presenta son una combinación de dolor patelar y seudobloqueo
El síndrome de fricción entre el cóndilo femoral lateral y el tendón rotuliano es una entidad descrita recientemente y, en muchas ocasiones, infradiagnosticada. La fricción de este síndrome afecta fundamentalmente ala grasa de Hoffa del compartimento anterior de la rodilla en el pliegue alar externo. 

Los signos clínicos son los descritos en el síndrome de dolor patelar, siendo características la exacervación con la hiperextensión y al presionar en el polo inferior de la patela.

En imagen se observará una alteración de señal en la porción superolateral de la grasa de Hoffa.



Fuente: Barbier-Brion B, Lerais JM, Aubry S, Lepage D, Vidal C, Delabrousse E, et al. Magnetic resonance imaging in patellar lateral femoral friction syndrome (PLFFS): prospective case-control study. Diagn Interv Imaging. 2012;93:171-82.