sábado, 24 de octubre de 2015

Lesiones óseas líticas X (Encondroma)

http://osteomuscular.com/TUMORES/condroencond.html

El encondroma es un tumor relativamente frecuente que se origina a partir del cartílago, pudiendo, por tanto, aparecer en cualquier hueso. Su pico de incidencia se da entre los 10 y los 30 años y constituye el 10-30% de los tumores óseos.

Existe un síndrome en el que aparecen encondromas múltiples, el síndrome de Ollier, el cual no es hereditario. Cuando la encondromatosis múltiples se asocia a múltiples hemangiomas de partes blandas, estamos ante el síndrome de Maffucci, el cual tampoco es hereditario y presenta riesgo de malignización de los encondromas (a diferencia del síndrom de Ollier).

En cuanto a la localización, la mayoría de los encondromas se encuentran en la cavidad medular de los huesos tubulares. El 50% se ubican en los pequeños huesos tubulares de manos y pies. Es habitual visualizarlos en la metáfisis, siendo posible detectarlos también en la diáfisis. En cambio, si visualizamos una lesión condroide en la epífisis, se debe pensar en el condrosarcoma en primer lugar. A grandes rasgos, los encondromas pueden ser centrales/excéntricos y expansivos/ no expansivos.

Hallazgos radiológicos:

Rx y TC:

- Zona de transición estrecha.
- Festoneado endosteal leve
- Expansión de la corteza suprayacente pero sin fractura de la misma.
- Posibles calcificaciones condroides, salvo cuando se localizan en las falanges.
- No reacción perióstica ni masa de partes blandas.

RM:

Se presentan como masas bien circunscritas, a veces lobuladas, que sustituyen la médula.

- T1: iso o hipointensos.
- T2: hiperintensas (salvo las regiones calcificadas).
- Contraste: captación variable. No obstante, el patrón de captación es indistinguible del condrosarcoma.

Medicina nuclear:

En ocasiones puede detectarse un aumento de la captación en la gammagrafía ósea.

Complicaciones

- Fracturas patológicas. 

- Malignización (a condrosarcoma de bajo grado).

Diagnóstico diferencial:

- Infarto óseo: A diferencia del encondroma, el infarto óseo tiene un borde bien definido, esclerótico y serpinginoso. Otro hallazgo diferencial es la presencia de festoneado endosteal, no presente en el infarto óseo pero sí en el encondroma. 

- Condrosarcoma: en este caso, el diagnóstico es prácticamente imposible. Los hallazgos radiográficos son menos fiables que la clínica. Es decir, la presencia de dolor en un paciente con un encondroma debe hacer dudar del diagnóstico e indica la exploración quirúrgica. Otro hallazgo incompatible con encondroma es la periostitis. En RM, la presencia de masa de partes blandas y de edema óseo (hiperintenso en T2) son sugestivas de malignidad. En cuanto a la histología, su estudio no permite diferenciar ambas lesiones, por lo que la biopsia de los encondromas no suele estar indicada.


Fuente: 

 - Helms C. Lesiones que no hay que tocar. En: Helms C. Fundamentos de radiología del esqueleto. Madrid. Ed. Marban. 1993.

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