martes, 1 de julio de 2014

Principios básicos de RM (III)

https://www.3bscientific.es/bobinas-de-helmholtz-300-m-1000906-u8481500-3b-scientific,p_880_2008.html



Para localizar espacialmente la señal de RM es necesario aplicar gradientes de campo magnético, los cuales producen variaciones lineales del campo magnético a lo largo de cualquiera de sus ejes o combinación de estos. Mediante bovinas específicas se aplica “pulsos de gradiente” que suman un campo magnético débil al propio del imán en cualquier dirección. Dichos pulsos se aplican junto con los de radiofrecuencia, durante periodos cortos de tiempo. La existencia de un gradiente que produzca una variación lineal del campo magnético hace posible que exista protones que precesen con una frecuencia diferente en función de su posición relativa en relación con el campo magnético. Por tanto, cada elemento de volumen en la resonancia será ligeramente diferente a los demás, permitiendo que exista una correcta codificación espacial a lo largo de las tres direcciones del espacio.

Existe tres parejas de bovinas de gradiente, un par que actúa a lo largo del eje x, otro a lo largo del eje y y otro a lo largo del eje z. Para seleccionar cortes transversales en la resonancia, se utiliza un gradiente en el eje z o, lo que es lo mismo, en la dirección del campo magnético estático (B0). Para ello se emplea un par de bovinas circulares, enfrentadas, por las que circulan corrientes en sentido opuesto (bovina Antihelmotz). El campo magnético de una bovina (B1) se suma al B0, mientras que el de la otra (B2) se resta. La pareja de bovinas a lo largo del eje x, se utilizan para obtener cortes sagitales, mientras que la pareja localizada en el eje y se utilizan para los cortes coronales. En caso de que se requiera cortes oblicuos se activará varias bovinas al mismo tiempo.

El gradiente también se utiliza para definir la posición del corte. Dicho corte se puede realizar en cualquier dirección, aplicando un gradiente a lo largo del mismo que varía linealmente el campo magnético. Para ajustar las dimensiones del corte se utilizará un gradiente con la amplitud deseada o bien se puede variar el rango de frecuencias del pulso de radiofrecuencias.

La imagen de RM se construye sobre una matriz formada por píxeles, cuyo elemento de volumen es el vóxel. Para identificar la señal que proviene de cada vóxel de un corte tomográfico hay que aplicar dos gradientes en los ejes X e Y que son los gradientes de codificación de fase y de frecuencia.

La señales recogidas por las bovinas receptoras son analógicas, siendo necesario convertirlas a formato digital. Dicho proceso se llevará a cabo en un espacio virtual, denominado “espacio K”, mediante operaciones matemáticas (transformada de Fourier).

A través de diferentes métodos de modificación (relleno) del espacio K se puede optimizar la exploración, reduciendo el tiempo de la misa e, incluso, mejorando su contraste.

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