viernes, 28 de marzo de 2014

Common postoperative findings unique to laparoscopic surgery (II)

- Lesiones vasculares: se produce por laceración de los vasos mesentéricos al insertar el trocar primario o la aguja de Veress por el ombligo. La introducción de los trocares laterales puede dañar la arteria epigástrica inferior. No obstante, este tipo de complicación es muy poco frecuente en este tipo de procedimientos (0,3-1 %). La afectación de un vaso u otro dependerá del tipo de intervención laparoscópica (por ejemplo, la aorta abdominal se dañará con más probabilidad en las colecistectomías que en las intervenciones ginecológicas). 

- Lesiones intestinales: son raras (1%) y la demora de su diagnóstico aumenta el riesgo de que se produzca una peritonitis fecaloidea, de que se forme una fístula enterocutánea, de sepsis y de muerte. El intestino delgado es el más frecuentemente afectado por este tipo de complicación. Los síntomas asociados a una lesión del intestino suelen manifestarse dentro de las 12-36 horas tras la intervención. Pese a todo, es posible que no se observen hasta 5-7 días tras la misma. Los signos radiográficos que nos pueden hacer sospechar una laceración intestinal son la presenecia de un íleo postquirúrgico persistente, así como la presencia de una cantidad, cada vez mayor, de aire extraluminal en radiografías de abdomen seriadas. En TC, además del neumoperitoneo, también se podrá objetivar la extravasación de contraste oral y defectos focales de captación de contraste en los intestinos. Otros hallazgos menos específicos son engrosamiento de la pared de los intestinos, presencia de líquido libre, captación de contraste por parte del peritoneo y afilamiento de los vasos mesentéricos. 

- Lesión del tracto urinario: es posible que se dé una lesión térmica en la vejiga en intervenciones laparoscópicas como la histerectomía o en otras destinadas a tratar la endometriosis. Este tipo de situaciones no suele requerir cirugía para su tratamiento. Lo contrario sucede con las perforaciones producidas por el trocar, que deben ser reparadas de forma inmediata. La clínica que puede presentar el paciente con este tipo de complicación es hematuria, oligoanuria o anuria. En TC, las lesiones vesicales se manifiestan con la presencia de líquido perivesical por la fuga de orina, pudiendo observarse también un contenido líquido de densidad hemática en el interior de la vejiga. 

http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0210-48062006000900014&script=sci_arttext


La lesión del uréter también es posible en las intervenciones laparoscópica y en TC se manifiesta como la presencia de líquido adyacente al punto de fuga. Si la laceración del uréter pasa inadvertida, puede acabar produciendo una estenosis focal del mismo. 

- Infección de la herida quirúrgica: menos común que en la cirugía abierta. La localización más frecuente es el punto de entrada umbilical. 

- Dehiscencias y hernias: se trata de complicaciones relacionadas con el punto de entrada del trocar. La dehiscencia consiste en una apertura en la fascia mientras que la piel permanece suturada, siendo una complicación relativamente rara. Una evisceración se da cuando se desplaza al exterior una parte del contenido intraabdominal a través de un defecto de la fascia aponeurótica y de la piel. La hernia del punto de entrada se produce una vez han pasado 30 días o más tras la intervención, habiéndose formado un saco herniario. 

- Metástasis del punto de entrada del trocar: este hallazgo se observa tempranamente, unos 10 días tras la laparoscopia, y se da en el 1-2% de los pacientes intervenidos en el contexto de carcinomatosis peritoneal, especialmente en fases avanzadas y con ascitis. 



Fuente: Hindman NM, Kang S, Parikh MS. Common postoperative findings unique to laparoscopic surgery. Radiographics. 2014 Jan-Feb;34(1):119-38.

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